viernes, 20 de abril de 2007

La Mochila


El día que nació Sofi yo estaba en la camilla de parto cuando me la trajeron. La miré y lo único que atiné a pensar fue: "Y ahora que se supone que haga con vos?". Lo pensé, no me animé a decirlo en voz alta porque me dió vergüenza lo que podían pensar los que me rodeaban . No me dió para más. Lo segundo que pensé fue: "Esto no tiene marcha atrás".

Aclaro, ese día Fer estaba en Rosario por trabajo y por más que salió rumbo al sanatorio apenas lo llamé, no llegó.

A partir de ese día la idea de no hay marcha atrás fue creciendo y se hizo cada vez más pesada. La lactancia, la presión de vivir la maternidad paralelamente a mis amigas (todas tuvimos nuestros primeros hijos en un término de 6 meses) cada una de manera distinta, las familias, una licencia extendida + vacaciones. Admito que me sentí muy presionada.

Todo eso se tradujo en la sensación de que Sofía era una mochila que no me podía sacar de encima. Me sentía no libre. Tan así que no me siento -aun hoy- libre para dejarla al cuidado de otro. Siento que es mi responsabilidad, y no tengo porque joderle la vida a otro con algo que es mío.

El comienzo del jardín de Sofi para mi fue aire puro, empezar a trabajar también. Sin embargo la sensación mochila no se fue de un día para otro, y recién hoy a dos años y ocho meses la puedo nombrar y explicar.

Hoy, con Jere la sensación mochila no es tan pesada. Estoy más tranquila porque me siento más segura de mí misma.

Otra cosa que me alivia es la independencia que a Sofi le da el lenguaje y la edad. Y si bien todavía me cuesta dejarla a dormir en la casa de la abuela me voy dando permisos para hacerlo, de a poco.

También me alivia saber cuando va a ser un buen momento para dejar a Jere con mi suegra y quedarme tranquila, y toda esa clase de cosas que se adquieren por la experiencia y el sufrimiento.

Mi mochila hoy está pegadita a mi espalda como siempre, pero últimamente voy descubriendo cómo hacer para dejarla -a veces- colgadita del perchero.

5 comentarios:

Elenilla dijo...

Hola Nika!
He llegado a ti a traves del blog de Gema. Tienes toda la razon en tu post. Mi padre siempre me decia que un hijo es como un puntito que se te mete en la cabeza y ya nunca te lo puedes sacar (parecido a lo de tu mochila). Aunque ya sean mayores siempre estaras preocupada y pensando donde estaran? que haran?
Besitos

Nika dijo...

Gracias Elenilla!! Es bueno saber que no soy la única!!

Paula dijo...

"La sensacion mochila", no se si reirme o llorar! Pero es asi, si no buscamos la manera de ir dejarla un poco por ahi...fuimos!
Un gusto!

MKB dijo...

Uf Nika, una vez más decir que me siento identificada sería injusto, porque más bien me siento IGUAL.
Esa sensación de "esto no tiene marcha atrás" fue la que me invadió durante el embarazo y claro, cuando la Emi nació.
Es tan tranquilizador compartir estas experiencias y saber que uno no es la única que te agradezco mucho la transparencia y las ganas de mostrar la maternidad tal cual es. La cara y la contracara.

JENNY dijo...

Hola Nika! Primero gracais por tu visita y por tu sugerencia en mi blog! Celebro que me hayas visitado!

Yo tengo 3 mochilitas... jajajaja, uno de 12, otro de 8 y una de 1.... la vida desde que nacieron ellos oambió como de la noche a la mañana.

Se acabó mi yo para ser un ellos.. Por cieto mi peuqeña también se llama Sophia!

También te cuento que yo era una anti-niño hasta que tuve a los míos!! Ahora adoro a todos los niños del mundo! Los quiero a todos y me duelenn cuando veo las injusticias que se comenten a diario con ellos!

Bienvenida a mi mundo! No sleemos ok?

Un beso!

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